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Autor: Cristina Marrero Pérez

6. Derecho de los animales

Siempre, desde las primeras normas, ha existido una regulación relativa a los animales y los daños producidos en ellos. Esta protección siempre estaba basada en su vínculo con seres humanos, como objetos de propiedad, desde el punto de vista sanitario y, sobretodo, de ocio.

La percepción se ha ido cambiando desde la sociedad, en paralelo a la idea de medio ambiente como un continente de nuestra vida, sin el que será imposible subsistir. El ser humano es el depredador más intenso, el que altera de una forma insostenible el mundo en el que vivimos todes. Con este contexto La visión que los humanos tenemos de otras especies animales también ha ido evolucionando.

En todos los países, con más o menos intensidad, se han celebrado eventos que incluyen el maltrato animal y se ha considerado cultura, Ballenas en Groenlandia, la caza del zorro en Inglaterra, los toros en España. Sin contar con la caza que forma parte de la actividad humana desde tiempos inmemoriales.

Hasta hace poco la protección de espacios naturales iba ligada a los intereses netamente humanos, por ejemplo, la ley de protección de pájaros insectívoros de 1896 o la Ley de pesca con explosivos de 1946. De manera paulatina las leyes han experimentado una evolución hacia los derechos de animales propiamente hasta llegar a 2015, donde el código penal incluye como conducta delictiva el abandono de animales domésticos y el maltrato También se han ido endureciendo los castigos.Al final, el equilibrio ecológico necesita de la correcta interacción de todos los animales, aunque realmente el ser humano es el único que se extralimita en su actividad.

Para ser exactos algunos seres humanos, está mal generalizar y suele ser injusto. La carta que el jefe indio Seattle envió al presidente de Estados Unidos en 1854, cuando el presidente quiso comprar el territorio de los indios Suwamish. Esta es la respuesta que recibió del jefe indio Seattle…

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea es extraña para mi pueblo. Si hasta ahora no somos dueños de la frescura del aire o del resplandor del agua, ¿cómo nos lo pueden ustedes comprar? Nosotros decidiremos en nuestro tiempo. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi gente. Cada brillante espina de pino, cada orilla arenosa, cada rincón del oscuro bosque, cada claro y zumbador insecto, es sagrado en la memoria y experiencia de mi gente.Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras costumbres. Para él, una porción de tierra es lo mismo que otra, porque él es un extraño que viene en la noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemigo, y cuando él la ha conquistado sigue adelante. Él deja las tumbas de sus padres atrás, y no le importa. Así, las tumbas de sus padres y los derechos de nacimiento de sus hijos son olvidados. Su apetito devorará la tierra y dejará detrás un desierto. La vista de sus ciudades duele a los ojos del hombre piel roja. Pero tal vez es porque el hombre piel roja es un salvaje y no entiende. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades de los hombres blancos. Ningún lugar para escuchar las hojas en la primavera o el zumbido de las alas de los insectos.

Este texto me influyó mucho en mi adolescencia y creo que debería ser de lectura obligada para cualquier menor, sin menospreciar a Harry Potter.

A finales de 2022 está previsto que entre en vigor la ley de protección animal que prohíbe, entre otras cosas, la venta de gatos, perros, etc. en tiendas de mascotas, se han salvado de la ley los peces, bueno salvarse no sería la palabra. Esta ley ya generaliza leyes aprobadas a nivel autonómico como la prohibición de espectáculos taurinos.

Podría parecer que vamos en la dirección adecuada, pero no estoy tan segura, no solo tenemos toros en televisiones públicas, sino que la caza en España es una actividad que aún goza de mucho prestigio; la escopeta nacional no es solo una peli de Berlanga, es una manera de entender el mundo: la caza no es para comer es una manifestación de poder

Derecho de los animales

En 2021, tuve el privilegio de dirigir como jueza, la instrucción sobre la muerte de un oso en el Pirineo catalán, Cachou, fue imprescindible decretar secreto de sumario para poder investigar. La prensa trató la situación como un gran avance en la protección de la fauna protegida, era la primera investigación de tal intensidad en territorio español, pero la realidad del entorno donde se produjo la muerte del animal era bien diferente: un sector importante de la población de la zona seguía sin entender por qué había que proteger a un oso, no había ninguna necesidad de hacerlo, era un elemento a eliminar… veremos cuál será el resultado del proceso.


Músicas del episodio:
Maarten Schellekens – Lounge-It
Ketsa – Treasure

5. Mujer tenías que ser

Aunque los derechos de las mujeres han avanzado de manera exponencial, y se ha recorrido una larga trayectoria, no deja de sorprenderme como no se ha traducido en igual medidas en la vida judicial.

En mis años como abogada, ha sido muy habitual llegar a una comisaría y que el detenido, con detenidas nunca me ha pasado, pidiera hablar con su abogado, ¡y al comunicarle que era yo exclamaba “¡Como va a ser usted mi abogado!!!” estrictamente eso era una realidad, no era abogado, era abogada. Puede parecer una chorrada, pero en la mente de muchas personas, determinadas profesiones se asocian con el género masculino.  Esto tendría alguna explicación si fueran pocas las profesionales del Derecho, pero si nos vamos a los números, veremos que en la actualidad hay más juezas que jueces, hay más abogadas que abogados, muchísimas más procuradoras que procuradores. Así que el argumento, no nos sirve.

Otra cuestión, que quizá ha sido más relevante, es la identificación mental que se hace entre lo que se dice y la realidad. Seguramente al detenido que esperaba a su abogado, el policía (o la policía) le ha dicho antes “Ahora viene su abogado, hablará con él y después hablará delante del juez” lo que ya ha formado en su cabeza una idea preconcebida.

Si nos fijamos en los nombres de los colegios de abogados, son siempre Ilustre Colegio de Abogados de (la ciudad que sea), solo conozco el caso de Barcelona, donde ha sido modificado hace algunos años el nombre, por Il.lustre Col.legi del l’Advocacia de Barcelona, no era tan difícil, no? Se supone que somos el colectivo que brega en el mundo de los derechos, pero en casa del herrero…

A veces llega a tal punto esta identificación masculina, que siempre explico una anécdota que me sucedió en  un juzgado de una población cercana a Barcelona, que en aquel momento tenía como titular una jueza bastante joven, cuando el detenido entró en la sala para declarar dijo que solo declararía delante del juez, a lo que la jueza respondió que se sentara, que era ella, y el señor muy contrariado responde “Como va a ser usted el juez!!” su propio letrado le recomendó que bajara el tono, y el individuo lejos de hacerle caso,  a gritos respondió, “me merezco un juez como todo el mundo!!”. Estuvo a punto de sumar otro delito a la lista…

Mujer tenías que ser

También pasa, como en el resto de espacios públicos, que los puestos de arriba siguen siendo hombres, mientras que las bases están ocupadas por mujeres. Esta reivindicación es muy antigua y daría para otro podcast, seguramente por personas más expertas que yo en la materia. Intento limitarme a mi experiencia bregando en los juzgados, desde cualquier parte de la mesa.

Como dice una amiga mía, “lo que no se menciona no existe” y esto es seguramente lo que nos pasa, nos parece un trabajo enorme, decir jueces y juezas, abogados y abogados, pero esto tiene una solución sencilla, puedes usar indistintamente ambos géneros, a veces dices abogadas y otras veces dices abogados, en unos momentos dices jueces y otras juezas por poner un ejemplo de cualquier profesión. Otra solución muy práctica es dirigirte a colectivos: la ciudadanía, la abogacía, la judicatura… y de esta manera evitamos eliminar al 50 % de la población, da las cosas que hablamos y que un señor cualquiera no se meta en problemas que no le vienen bien.


Foto de Miguel Bruna en Unsplash

Músicas del episodio:
Maarten Schellekens – Lounge-It
Ketsa – Treasure

4. Mañana tengo un juicio

Cuando en algún momento de nuestras vidas llega una carta, donde nos citan a un juicio, la primera reacción es el acojone y aún no hemos leído bien el contenido. Lo primero que hay que hacer es leerlo, si hace falta sentadas. Aunque creamos que no vamos a entender nada, hacedlo.

Parece absurdo, pero debe poner tu nombre, muchas veces, en el montón de trabajo que tiene cualquier juzgado puede confundirse el correo, y darnos un gran susto. Si pone nuestro nombre y nuestra dirección, ya podemos pasar al segundo punto.

La fecha, la fecha en que debemos hacer algo, importantísimo anotar en cualquier lugar que permita no olvidarlo. Mi recomendación, además, es que el día de antes se llame al juzgado (los datos están en la propia carta) para confirmar que debemos ir y que no ha sido suspendido lo que sea que tengamos que hacer.

Mañana tengo un juicio

Y ahora viene lo realmente importante: ¿para qué nos han citado?? No es lo mismo que te citen como testigo o que te citen como investigado (que antes se llamaba imputado), tu situación cambiará notablemente. También es relevante saber si realmente es un juicio o es una gestión diferente dentro del proceso. ¡Aún recuerdo una vecina, que, a las tantas de la noche, picó a mi puerta para decirme consternada que se la llevaban detenida y yo, al no ver ni rastro de policía, le pregunté : Encarna! ¿Qué te ha pasado?, y me enseñó una carta donde la citaban para reconocer unas joyas que le habían sido robadas. El susto aún debe llevarlo en el cuerpo. Tampoco está de más llamar al juzgado, para entender cuál es nuestra posición en el trámite para el que te citan. De la misma forma que el nombre, la posición en el proceso también ha podido ser intercambiada, casi siempre son documentos estándar, finalizados entre un gran volumen de trabajo y donde debería decir testigo, dice investigado.

Una vez situados en el plano, debemos confirmar lo que necesitas primero de todo DNI o pasaporte o carnet de conducir, son los tres documentos que te identifican. He visto personas identificarse con el carnet del videoclub y han acabado como este tipo de negocios, cerrados. Algunas veces necesitas documentos, por ejemplo, si te han robado y te citan par cualquier gestión, una declaración de testigo, un reconocimiento de joyas, lo que sea es perfecto que puedas acreditar que eres propietario/a de lo robado y aún más importante cuál es su precio.Y ahora llegamos al punto más espinoso, no todas las actividades dentro de un juzgado requieren la presencia de un letrado, a veces no se exige, pero puedes llevarlo igualmente. ¿Cómo saber cuál es la situación y que debemos hacer? Nuevamente, es recomendable llamar al juzgado para no tener que pagar honorarios innecesarios, allí nos dirán si es imprescindible, si no es imprescindible, pero podemos llevarla, o simplemente es un tipo de gestión para la que no hay ninguna necesidad. Solo en los casos en que es imprescindible el estado nos permite acceder a un servicio gratuito en condiciones establecidas, como explicamos en nuestro episodio sobre el turno de oficio.

Si tras toda esta investigación tenemos finalmente tenemos un juicio, también llamado vista oral, puede ser que nos hayan llamado como testigo o como una de las partes. Si hemos tenido algún acontecimiento muy relevante en nuestra vida sabremos de qué va, pero muchas veces te llaman a un juicio de una denuncia interpuesta hace dos años de la cual eras testigo

Volvemos al mismo truco, llamad al juzgado para entender nuestro papel y de qué va el tema.

Una vez conocemos el tema y nuestro papel en el escenario judicial, iremos más tranquilos.


Foto de Nik Shuliahin en Unsplash

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Maarten Schellekens – Lounge-It
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3. Me quiero divorciar

No es fácil llegar a esta decisión, es un proyecto que creímos indefinido y ahora tenemos que ponerle fin. Lo ideal es que esta decisión llegue antes de los gritos y de nuevas relaciones mezcladas, pero el mundo ideal no existe o lo hace pocas veces. Así que necesitaremos apartar la mala leche o la tristeza que generan y poner orden.

Lo primero que necesitamos saber es la posición de la otra parte, puede parecer inútil, pero determinará la hoja de ruta a seguir. Si la otra parte navega en el mismo barco que nosotros, se tratará de ordenar el naufragio, o lo que llamamos un proceso de mutuo acuerdo, mientras que, si la otra parte va en otro barco, será un proceso contencioso, es un nombre raro, pero significa que navegamos solos contra otro barco.

Aunque puede parecer extraño; no todos los casos que inician de mutuo acuerdo acaban igual, ni al revés: no todos los casos que comienzan en litigio acaban en litigio, todos puede reconvertirse en el curso del proceso. El proceso judicial transcurre paralelo al devenir personal. Por ello debemos tomar ciertas precauciones.

Imaginemos, por ejemplo, una situación de mutuo acuerdo, donde una de las partes inicia una nueva relación, es raro que la persona nueva tenga “opiniones” al respecto, ya que en cierta manera el proceso afecta a la nueva pareja y esta intervención puede contaminar la situación y convertirlo en un proceso contencioso. Por el contrario, dentro de la rabia inicial, puede optarse por un proceso sin acuerdos (contencioso), y durante el curso de la tramitación, con la ayuda de profesionales (abogacía, mediación, ) darnos cuenta de que queremos ordenar la situación de la misma manera y que no tiene sentido invertir más recursos, personales y económicos en pelear.

Otro gran obstáculo es pensar que nos divorciamos/separamos de una persona diferente de la que empezamos una vida en común. En mi época como jueza siempre decía a las personas que no alcanzaban un acuerdo: “Recordad que alguna vez habéis estado enamorados”, algunas veces funcionaba…

En mis más de 20 años de experiencia como letrada, siempre he tenido que recordar a mis clientes que, los despachos de abogadas, no hacemos lobotomías, que se divorcian de la misma persona que se casaron, que no se han dado un golpe en la cabeza al separarse y tienen prioridades y comportamientos diferentes. Es importante recordar que alguien que nunca ha sabido cuándo sus hijos tienen fútbol ahora no se convertirá en el coordinador del equipo.

Una vez situados en el escenario, ya podemos decidir quien asistirá nuestras necesidades procesales. Puede ser útil contratar a un profesional de la mediación, muchos/as son también abogados/as, existen estructuras de mediación públicas a las que envían los propios juzgados como fase previa al litio, la ley obliga a que existan, pero no obliga a utilizarlos.En los casos de buena relación post-pareja, a veces pasa, puede recurrirse a la misma defensa letrada, pero siempre recordando que, si las cosas se tuercen, ese abogado/a no podrá llevar a una de las partes (contra la otra) Lo prohíbe el código deontológico de la abogacía española.Lo que no es una decisión es no hacer nada, muchas parejas, con buena relación al final de su vida, de su vida en común, deciden no pasar por el juzgado. Puede parecer que el paso por un juzgado es sinónimo de conflicto, cuando en realidad es sinónimo de poner orden. Poner sobre el papel la situación pactada fuera de los juzgados, es la mejor manera de evitar conflictos posteriores, volvemos a recordar que los integrantes de la expareja siguen viviendo, cambiando de trabajo, conociendo nuevas parejas, modificando sus niveles de renta, etc. y el documento con sus pactos hacen que éstos permanezcan. Por último, recordar que, el Estado pone a disposición de la ciudadanía un servicio de justicia gratuita para aquellas personas que no pueden pagarla, por lo que hay que acreditar que no se dispone de los medios suficientes para sufragar el proceso. Esto es un límite de rentas que publica cada año al Ministerio de Justicia. Las últimas cifras son (rendimiento bruto)

Personas no integradas en ninguna unidad familiar: 2 veces el IPREM

Personas integradas en una unidad familiar con menos de cuatro miembros: 2,5 veces el IPREM.

Personas integradas en una unidad familiar con al menos cuatro miembros o familias numerosas: 3 veces el IPREM. y así….


Foto de Mathieu Stern en Unsplash

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2. Tarjetas venenosas

El fabuloso mundo del consumo (nótese la ironía), nos hace generar constantes necesidades nuevas para los que no hay final. Animados por las entidades bancarias que han encontrado un jugoso negocio, hemos comprado televisores, Nintendos y Thermomix sin los que no podíamos vivir.

Los medios de pago de plástico se han hecho imprescindibles, para comprar un billete de avión, un producto de Amazon o para pagar un taxi, ya hay ciudades donde no se permite el metálico para controlar a los trabajadores de la empresa de taxi.

Una de las grandes artimañas de la banca es perderse en incomprensibles contratos de minúscula letra. Donde se utiliza un lenguaje rarísimo y unas fórmulas matemáticas que nadie entiende, pero como parecen tan serios y nosotros queremos, más bien necesitamos como comer, una tele o un móvil nuevos, entonces firmamos lo que sea.

En cualquier contrato de préstamo pagaremos un interés, para empezar a marearnos nos dicen que tiene un interés nominal y un TAE, y pensamos que listas son las personas que hacen estos contratos, porque hablar raro parece que significa tener razón. La combinación de estos dos conceptos hace que un interés nominal de un 13% y un TAE de un 19%, signifique que acabarás pagando la financiación a más un 30%.

Hace muchos años que el dinero de plástico se ha introducido en nuestras billeteras y es muy poco habitual que alguien no las utilice. Hay de muchos tipos, y cuando ya conocíamos la diferencia entre débito y crédito, y nos enteramos de que algunas tienen coste y otras no, llega la tarjeta revolving.

 

Tarjetas venenosas

Cada vez que entras en cualquier gran superficie van a intentar colocarte una de estas tarjetas, con su maravillosa capacidad para comprar sin tener dinero (y sigo con la ironía). Aunque siempre hay que seguir la denominada doctrina monopoly: La banca siempre gana, nunca al revés, o sea los consumidores.

Voy a intentar explicar cómo funcionan:Por ejemplo la tarjeta es de 1000€ (lo que vale el tv)y tienen un interés altísimo por ejemplo 19%,aunque igual se nos escapa que con el jueguecito del TAE , en realidad acabaremos pagando un 30% por esa financiación, es decir 1300€ por el tv de 1000. Y empezamos a pagar cuotas de 100€.

Otra maravillosa capacidad es que cuando pagas esos 100€, vuelves a tener disponible 95€, y vamos justos para ir al súper, así que los usamos. Esos 85€ vuelven a rehacer el crédito con un nuevo interés que sumamos al primer 30%. Al mes siguiente pagamos otra cuota de 100€ y entonces tenemos disponible en la tarjeta 65€ y es final de mes y se ha pinchado una rueda, ¿qué hacemos?? Volver a usarla y así todos los meses porque las economías domésticas son lo que son y todo el mundo necesita comer, creo. ¿Y el mes siguiente? Así hasta que prácticamente no queda disponible.

¿Qué le ha pasado a nuestro bolsillo al final? que hemos pagado un televisor y algunas compras del súper a un 65%…. y entonces se nos ha hecho una bola tan grande que no hay forma humana de pagarla. Porque si tuviéramos forma humana de pagarla ya no habríamos utilizado este tipo de tarjeta.

Algunas personas se han encontrado que el día que cobran la nómina ya no le queda prácticamente nada. ¿Entonces que pasa? Que recibiremos un montón de llamadas de empresas variadas de recobro de morosos. Ya tenemos un 65% de intereses reales y un nivel de estrés superior al 40% del que teníamos antes.

Transcurridos algunos meses de esta situación, sin poder hacer frente al pago, picarán a la puerta y será una notificación del juzgado reclamándonos más del triple del precio inicial, y no entenderemos nada. Debemos tres veces el precio del televisor y lo llaman importe principal, el que ya se ha regenerado con nuevos intereses sucesivos, costas e intereses del pleito. Para entonces ya hemos dejado de dormir tranquilos, pero no pasa nada nada porque tenemos un flamante televisor para nuestras noches en vela.


Foto de Stephen Phillips – Hostreviews.co.uk en Unsplash

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1. derecho al Derecho

En el capítulo de hoy, intentaremos explicar por qué hablamos tan raro en los juzgados. Una de las principales demandas de la ciudadanía es lograr entender el Derecho, el contenido de la comunicación que han recibido. Generalmente, se trata de un lenguaje tan complicado, que las personas que transitan por un juzgado no logran entender.

En mi experiencia como jueza, cuando alguien entraba a declarar, mi primer comentario siempre era: «aquí hablamos muy raro, si no entiende alguna cosa de lo que le decimos, nos interrumpe y se lo explicamos, es importante que sepa que estamos diciendo”, aunque soy realista, no sucede en la mayoría de los juzgados. Por eso era la parte de mi trabajo que recibía más agradecimiento, no siempre agradecen algo en un juzgado.

Esto se traduce en que la mayoría de la ciudadanía no entiende lo que le están contando dentro de un juzgado. Incluso cuando es en su propio beneficio le resulta incomprensible, pensemos en una boda que, a priori, es una diligencia positiva, muchas veces no se entiende lo que estamos diciendo. Cuanto más, cuando no le beneficia, ya que los seres humanos tienden a bloquearse.

Una primera explicación será el origen de las leyes, quienes han decidido históricamente el curso de la humanidad, corresponden a un perfil de hombres mayores, de clase pudiente, con mucha formación, lo que hacía que el acceso a la institución judicial se hiciera muy complicado y generará muy poca confianza en los simples mortales que no responden a este perfil.

Con el avance de la civilización, por llamarlo de alguna manera, en los países de nuestro entorno cultural, se ha ido accediendo a la institución judicial de una manera mucho más directa, pero aún nos encontramos con muchísimos inconvenientes de lenguaje. Curiosamente, los principales protagonistas del acontecimiento judicial no entienden lo que les pasa por culpa del lenguaje.

Solo para empezar, cuando algún miembro de la oficina judicial le dice a alguien que tiene que hacer un apud acta, lo más probable es que el usuario no entienda nada, mientras que si dijéramos tiene usted que apoderar a quien sea ( generalmente una procuradora o un procurador), esta gestión sería mucho más comprensible. Muchas veces se trata de una simple labor de traducción, que además evitará muchas explicaciones, pero seguimos sin hacerlo.

derecho al Derecho

Otra explicación podría ser que los profesionales de la justicia, quieren (o queremos) mantener un espacio de lenguaje donde seamos los únicos que entendamos, es normal, sus clientes les pagan, entre otras cosas, porque solo ellas o ellos entienden lo que pasa dentro de un juzgado, es una reserva de actividad que solo determinados profesionales pueden llevar a cabo. De hecho, uno de los indicadores de calidad de vida de los países desarrollados es la ratio de abogados/as por habitante, cuantos más abogados por habitante, peor vive la gente, menos acceso a la institución judicial existe, porque las instituciones se apartan de la vida de la ciudadanía. Esto no siempre es así, si observamos la ratio de médicos por habitante, es justo a la inversa, cuantos más médicos por habitante, mejor calidad de vida.

Algunos profesionales argumentarán que el Derecho, nuestro conjunto de normas de funcionamiento, proviene del Derecho romano, y eso hace que se use mucho el latín, y como casi nadie entiende el latín, entonces no se entiende, pero contra este argumento me gustaría apuntar que los romanos también pagaban impuestos, y en la actual declaración de la renta no ha quedado ni una sola palabra en latín, así que cuando nos ponemos, el Estado logra hacerse entender.

Probablemente el latinajo que ha resultado más popular y ha generado más bromas, es la palabra  habeas corpu , un palabro que sirve para denominar un derecho que tienen las personas que han sido detenidas, presentar un habeas corpus significa pedir al juzgado la puesta en libertad de la persona detenida por considerar que la detención es ilegal, más bien la persona considera que es ilegal. En mis 20 años como letrada, los y las detenidas me han pedido curiosas variantes de la palabra, pero la que llamó más mi atención es cuando un detenido me dijo, desesperado: «abogada, pídame un corpus christi que aquí no aguanto más». En toda mi vida como letrada solo he pedido una vez ese derecho, y fue, uno de mis peores errores profesionales, mencionaré que no era el señor que pidió un corpus christi, al que ya le expliqué que no nos interesaba en absoluto pedirlo. Seguramente, si el contenido real del palabro fuera más conocido, mucha menos gente lo pediría, puesto que serían conscientes de la poca viabilidad real del mismo.

Probablemente, entre los profesionales del Derecho la palabra más utilizada sea el término  fine; , es la palabra que utilizamos cuando se acaba el plazo para presentar alguna cosa, es la auténtica espada de Damocles de cualquier abogada o abogado en ejercicio. No somos diferentes del resto de la población, hacemos las cosas en el último momento como todo el mundo, pero si lo llamamos fine no parecemos más vagos, sino más inteligentes.

Hasta aquí el curso de latín, pero no es latín lo que más preocupa a la ciudadanía cuando transita por un juzgado, tampoco entiende el sucesivo devenir de obstáculos en un proceso, la mayoría no comprende por qué después de una cosa viene otra, y después otra y… no se acaba nunca. Así, lo vivimos como un castigo, pero si nos hiciésemos entender mejor, la mayoría de la población comprendería que el proceso judicial es un conjunto de llaves que va abriendo puertas y que sirve para proteger nuestros derechos y no un castigo del Christ por portarnos mal.


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